Este mes pasado
se han cumplido 20 años de la muerte de Daniel, en la tristeza del exilio. Y es
más que justo y reparador (y no sólo para él) que hablemos un poco de su
herencia estética. Y volvamos a leerlo.
Por eso llegó a
alegrarnos tanto que en Córdoba (con el apoyo del Centro de Investigación de
Poitiers), en el entorno de su universidad, se fuera gestando, y al final
publicando, la primera –esperemos que no la última- edición crítica de una
novela suya. Tres golpes de timbal,
en este caso. Obra que recién se está distribuyendo en estas semanas.
Desde mi modesta
opinión, creo que quien debió dirigir esta investigación –por su propia
gravitación- es la doctora Gil Amate. Pero lo hizo el profesor Marcelo Casarín;
con exiguo resultado, a mi respetuoso entender. Nuevo traspié de “la mala
suerte” de Daniel. O desacertada elección de quienes aprobaron esta propuesta de edición; dejándola en manos de
este docente.
Muchas veces
ocurre que un proyecto monumental se frustra porque no se eligen bien los
gestores. Y creo que es lo que ha pasado en este caso. Y ello a pesar de que
Casarín pasa por ser un buen gestor cultural. Pero se nota su debilidad crítica
en la organización de la investigación, en la pobreza de su “Introducción”, muy
menguada de ideas nuevas sobre los textos de Moyano; y es la repetición cansina,
viejuna, de ya muy conocidas tesis.
Destaca sí, casi en solitario, el estudio del cordobés Rogelio Demarchi. Pero
sobre todo hay –por parte de Casarín- un confuso aprovechamiento de los
archivos manuscritos de Moyano; donde él vagabundeó sólo con la brújula de su
arbitrio. No se han publicado fragmentos y textos preliminares importantes…y si
se han publicado –caprichosamente- cartas
privadas, ¡recibos de pagos de ediciones¡ correspondencia privada de Moyano con
algún editor (no sobre temas literarios sino de acuerdo comercial ¿qué
pertinencia tiene esto?) y viejas entrevistas ya desechadas (con total
desconocimiento de sus autores, que debieron autorizar o desautorizar su
eventual inclusión; tal el caso de textos propiedad de doctora Gil Amate,
traicionada en su buena fe por el Coordinador, que no ha respetado ni su deseo
de privacidad ni el gran prestigio de esta investigadora. Algo inaudito. Lo
menciono porque conozco este tema por referencia directa de la afectada…y tengo
su acuerdo para citar este extremo).
En este libro, aunque
no es un trabajo crítico, destaca hermosamente
el emocionado homenaje que escribe un gran poeta como Leopoldo Castilla.
Suya es la frase que designa a esta novela como “un
timbal de oro”. Lo mismo que el texto del cuentista cordobés Norberto Luis
Romero; hoy residente en las Baleares y persona muy apreciada por Daniel.
Entre otras
muchas visiones sobre Moyano, que se echan en falta, destaca poderosamente la ausencia de las investigaciones de la doctora Emilia Deffis, de la Universidad canadiense
de Laval, quien recientemente ha publicado un esclarecedor –e inexcusable-
estudio sobre las circunstancias y compromisos políticos de la vida y obra de
escritores como Moyano, Haroldo Conti y Antonio Di Benedetto. Aquí, una vez,
más se nos presenta a un Moyano “evanescente” no comprometido y que pareciera
que vivió en una especie de nube naif. Nada más lejos de la realidad.
Y, ya anecdóticamente,
aún en La Rioja …y
en este aniversario, un excelente trabajo teatral sobre textos de Moyano, “Unos
duraznos blancos y muy dulces”, ha chocado con intereses de un gestor cultural
local que ha despreciado este trabajo de creación. Nos viene la tentación de
exclamar: “Dios nos libre de los gestores culturales…ya sean de la universidad
o de la política!. Y estoy ya por creer en la “mala suerte”, medio en broma,
medio en serio.
Escribo en
Madrid estas líneas, tras la lectura atenta del ejemplar que me ha enviado generosamente
Virginia. Y comienzo a trabajar en un ensayo sobre este libro (Tres golpes de timbal, edición crítica Colección Archivos CRLA, 2012)…que espero poder
terminar en los próximos meses.
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