Jorge Aloy
Continuamos con unas breves reseñas de los libros que en algún momento El perro leyó con rabioso fervor, y que los creía "obvios" como para mencionarlos. So pretexto del verano hoy seguimos presentando algunas novelas con brevísimos comentarios. No es preciso aclarar más sobre verdades de Perogrullo.
Los tipos duros no bailan (1984). Norman Mailer.
Tim Madden es un escritor desconocido, y un hombre abandonado por su mujer a tan sólo veinticuatro días del momento en que comienza el relato. Madden no recuerda qué sucedió, precisamen
te, ese día número veinticuatro. Se despertó con resaca y amnesia absoluta, pero decidió que lo necesario debía ser recordar. Comenzó a reconstruir el día: supo cuál fue el bar al que asistió, con quién estuvo, el momento en el que se acostó. Pero había un hueco en el recuerdo ¿qué había sucedido? Imposible recordar. Una llamada telefónica va a complicarle el panorama, y va a dar el marco necesario para que la historia crezca con fuerza brutal.
No en vano Los tipos duros no bailan es un clásico de la novela norteamericana del siglo XX. Solapadamente conviven en ella el consumo de drogas y alcohol, los policías corruptos y los asesinatos. Tim Madden no recuerda qué pasó aquel día 24 y se verá más complicado, aún más, cuando aparezca la cabeza de una rubia que, supuestamente, él mató. ¿Puede un hombre esforzar su memoria para recordar si es o no es el asesino?
El ambiente de la novela es el ambiente típico de la novela de Norteamérica, un mundo que, aún repleto de situaciones humorísticas, siempre está en permanente amenaza de eclosión.
Groucho y yo (1959). Groucho Marx.
“Aunque es del dominio público, creo que puedo anunciar que nací a muy temprana edad. Antes de tener tiemp
o para lamentarlo, había alcanzado los cuatro años y medio. Ahora que nos ocupamos de las edades, olvidémoslo. Carece de importancia. Lo que importa, sin embargo, es saber si este libro será comprado por suficientes personas para justificar el derroche del resto de mi vitalidad, rápidamente decreciente, que he gastado para escribirlo”.
Groucho es aquel tipo que se ríe de sí mismo, todo el tiempo. Recuerda los negocios que se perdió, su ambición desmedida por el dinero, las mujeres que lo ignoraron, su inserción en el mundo teatral y sus películas eternas. Groucho domina la palabra con un don maravilloso. En Groucho y yo, su primer libro, su autobiografía, encontramos la mayoría de las frases suyas que circulan por el mundo. Aquí tenemos la posibilidad de encuadrarlas en su contexto.
El ingenio de Groucho vale por mil. A nadie le interesa si lo que cuenta ocurrió realmente. Lo cierto es que sus anécdotas nos convencen de lo que dijo su amigo Charles Chaplin: "La vida es demasiado importante como para tomársela en serio”.
Respiración artificial (1980). Ricardo Piglia.
No hay nada nuevo u original para agregar sobre esta novela, obra fundamental de la literatura argentina. Novela que trata de desencuentros en todos los ámbitos: el sociológico, el político e, inclusive, el literario. Por lo tanto, hay una búsqueda, o varias búsquedas centradas en una sola, y está a cargo de Emilio Renzi.
En Respiración artificial, vale la pena destacar, no importa si se revela algún enigma, lo que verdaderamente perdura es el trayecto que recorre la narración.
Muchas veces se dijo que Respiración artificial es una novela de tesis. Nosotros, tan sólo, podemos afirmar que las historias dentro de la historia, los juegos temporales y los diálogos ingeniosos hacen de esta obra una pieza que merece la eternidad.
Como detalle final es de destacar el planteamiento que propone la novela acerca de Hitler y su influencia en la literatura de Kafka. Es una pesadilla monstruosa.