
Obviamente, nos estamos refiriendo al protagonista de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha , la inmortal obra de Miguel de Cervantes Saavedra. Si tenemos en cuenta cuán escasos eran los medios que llegaban a “algún lugar de la Mancha ” y cómo influyeron en su estilo de vida podemos decir que esta ficción anticipa lo que siglos más tarde llamaríamos la influencia mass media. En nuestros días, hay quienes están atentos y pueden sustraerse –relativamente- a su influjo. Pero también están aquellos cuyas vidas se convierten en una fiel repetición e imitación del modelo que les ofrecen las tiras televisivas, los programas de chimentos, los filmes, las publicidades, etc. No es raro hoy encontrar un compañero de trabajo, vecino, o amigo cuya realidad está tan teñida de todos los componentes mediáticos que ha olvidado su propia identidad y se ha metido en las botas de un intérprete de alguna historia inventada.

Por lo tanto, “no hay nada nuevo bajo el sol”. Si bien esta temática es considerada un acontecimiento que surge en el siglo XX con la aparición de innumerables soportes comunicacionales, podemos, sin embargo, encontrar algunos elementos germinales en el siglo XVII.